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lunes, 10 de mayo de 2010

Las hijas del asombro ::: Música, Espacio, Arquitectura « ArquitecturaS

De Monteverdi a Miles Davis y de allí a los efectos sonoros del cine, la arquitectura tuvo un rol central en la historia de la música. Estudios y discos recientes vuelven a poner esa relación en primerísimo plano.
Por: Juan Carlos Garay
Hace apenas unos meses se llevó a cabo la cuarta versión del Festival Internacional de Música en Cartagena de Indias. Entre tantos festivales dedicados a la música clásica, éste tiene un atractivo especial. La ciudad en que García Márquez ubicó su novela El amor en los tiempos del cólera conserva todavía el sistema de transporte de carrozas tiradas por caballos, los añejos faroles en las fachadas de las casas y, en general, la arquitectura de los siglos diecisiete y dieciocho. Algunas cosas han cambiado, pero no mucho: los primeros conventos de monjas, hoy convertidos en lujosos hoteles, mantienen más que el nombre y la fachada. Cada celda es ahora una lujosa habitación, pero la roca sólida, los dinteles bajos, parecen contener los ecos de los rezos o los suspiros de las novicias.
Los conciertos que se ofrecieron en las capillas de los hoteles nos mostraron algo más allá del refinamiento de los intérpretes. Nos mostraron un sonido característico, una resonancia especial entre esos altos muros de piedra blanca y esas enormes vigas de madera. La capilla del hotel Santa Clara, construida en 1617 para la oración de las monjas Clarisas, dejó resonando durante eternos segundos las enormes vibraciones de Fratres para violín y orquesta de Arvo Pärt. En tanto que la capilla del hotel Santa Teresa, de la misma época pero más pequeña, se prestó para músicas de cámara, más íntimas, como las Escenas infantiles para piano de Robert Schumann. Nunca como en ese momento fue tan evidente la frase que dijera Schopenhauer: “la arquitectura es música congelada“.
Es irónico que sólo a partir de esas experiencias extremas volvamos a reflexionar sobre el espacio como componente de la música. Las dimensiones, los planos, las proporciones con que trabajan los arquitectos son conceptos que también, a su manera, ocupan a los compositores. En el marco de las religiones, por ejemplo, la creación sonora ha estado ligada al espacio en que se interpreta. La psicóloga Susan Elizabeth Hale propone que las cuevas, nuestros primeros habitáculos, nos parecían acogedoras por ser una remembranza del útero.
De ahí brota el impulso humano de construir, de inventar nuevos espacios para magnificar esa sensación. En su libroSacred space, sacred sound, Hale recrea ese trayecto de la cueva a la capilla y luego a las grandes catedrales, deteniéndose especialmente en el aspecto sonoro. Como su especialidad no es la física, sus definiciones acústicas terminan pareciéndose más a una poesía mística. De la Catedral de Chartres, en Francia, dice: “Es música en sí misma. La catedral puede hacer un eco con el sonido más leve. Incluso los susurros suenan como un aleteo de ángeles en el cielo”. Pero algo queda resaltado a lo largo de su libro: cada lugar tiene una reverberación única determinada por las dimensiones, los materiales, la temperatura, la humedad y tantas otras sutiles variables. No hay dos construcciones que suenen igual.

jueves, 22 de abril de 2010

La otra muestra: Paraconstrucción (Buenos Aires, Argentina) « ArquitecturaS


"Con un circuito inéditamente colmado de exhibiciones de y sobre las vanguardias históricas, Paraconstrucción, primera versión del proyecto site³, busca (y alcanza) intervenir el centro de la ciudad (Cerrito y Viamonte) y abrir así el juego a los numerosos artistas que, como si fuesen tan sólo usuarios ingeniosos, completan la acción desde la Web.

Por: Franco Torchia"
De tanto insistir con la resemantización del tándem público/privado, las ciencias sociales lograron vaciar el vacío propio de ambas nociones. Así, hoy, decir una o invocar la otra es semejante a designar nada o evocar todo. La privacidad es un souvenir del pasado. El espacio público es un lugar común. Por eso ahora, dicen, habría (y habría que decir) intimidad. El mecanismo denominativo tiene sus razones: de los 80 a esta parte, pasó que surgió Internet. Y de fines de los 90 a hoy, pasó que surgieron las redes sociales. El fenómeno crece, los marcos teóricos se agotan y no hay bibliografía que alcance para abarcar la compulsión propia de semejante promiscuidad narrativa. Así estamos.
Con tres muestras totales como aplastante telón de fondo (la inesperada Caminos de la vanguardia cubana en el Malba; la necesaria El periódico Martín Fierro en las artes y en las letras en el Museo Nacional de Bellas Artes, y sobre todo, la imprescindible El Universo Futurista. 1909 – 1936 en Proa) Paraconstrucción despliega, con silenciosa identidad, cuatro propuestas que, a 100 años del gesto vanguardista, operan como puntapié de aquello que desde la Web (es decir, desde la intimidad siglo XXI) pueden continuar, con rechazo, indiferencia o soberbia, los usuarios. Incapaz de superar sus límites etimológicos (el prefijo para advierte sobre la aleatoriedad y la caducidad de lo expuesto), el primer planteo del proyecto concebido por la curadora Jimena Ferreiro Pella cuenta con la colaboración de Patricia Hakim y sorprende con instalaciones de Jorge Tirner, Diego Figueroa, Andrea Cavagnaro y Luciana Lamothe. Promovido por el programa Itaú Cultural, site³ promete extender los alcances propios de los emprendimientos patrocinados por grandes empresas.
Ficha
Paraconstrucción

Primera versión del proyecto de intervenciones artísticas site³
Curadora general: Jimena Ferreiro Pella
Colaboración: Patricia Hakim
Obras de Jorge Tirner, Diego Figueroa, Luciana Lamothe y Andrea Cavaganaro
Dónde: Espacio Cultural Itáu. Cerrito y Viamonte
Cuándo: lunes a viernes de 10 a 19:30
Intervenciones digitales del espacio abiertas a todo público: http://www.flickr.com/photos/itauculturalargentina