martes, 8 de junio de 2010

Las Vegas honra a la mafia · ELPAÍS.com « ArquitecturaS




La ciudad levanta dos museos con la historia de los grandes capos – Uno creado con fondos públicos y otro impulsado por familiares de mafiosos

DAVID ALANDETE – Washington
La ciudad del vicio ha decidido honrar a su propia historia. Desprovista de museos, más allá de una pinacoteca poco visitada, dentro del casino de lujo Bellagio, Las Vegas reconoce ahora que su propio carácter lo forjó la mafia, entre los años sesenta y ochenta. Al crimen organizado le dedica el gobierno local y una empresa privada dos museos que compiten entre ellos antes de ver la luz, rodeados por los neones que iluminan las noches de la capital del juego.
Mucho se ha hablado, escrito y filmado sobre el control que tuvo la mafia sobre Las Vegas y sobre su lento ocaso. Así lo definía Sam Ace Rothstein (Robert de Niro) en la película Casino (Martin Scorsese, 1995): “La ciudad nunca será lo mismo. Después del Tangiers, las grandes corporaciones tomaron el control. Hoy en día esto parece Disneylandia”.
En aquel largometraje, el Tangiers era una versión ficticia del Stardust, un casino controlado por la mafia que fue reducido a escombros, con fuegos artificiales, en 2006. Aquella detonación fue la despedida final de la mafia de la ciudad del juego, ampulosa, exagerada y decadente.
Hoy, un puñado de empresas (sobre todo MGM Mirage y Harra’s) se reparten los beneficios que generan 37 millones de turistas anuales. Es el Las Vegas de Cher, Céline Dion y el Circo del Sol, un gran parque temático de tragaperras, con una pirámide, un coliseo y una torre Eiffel.
En la ciudad en la que todo es imitación, sus gobernantes han decidido abrir un museo local. La pregunta del millón, al plantear el proyecto, fue: ¿Qué es intrínseco de Vegas? La ciudad se fundó en pleno desierto en 1905. No hay mucho en su crónica oficial, más allá de la construcción de una monumental presa cercana, en 1935.

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