viernes, 16 de abril de 2010

La isla del Gobernador de Nueva York será puerto infantil y turístico | Cultura | elmundo.es « ArquitecturaS


"ARQUITECTURA | Un puñado de artistas la habitan

Julio Valdeón Blanco | Nueva York

El alcalde Bloomberg tiene un sueño para la isla del Gobernador con cañones orientados a la Estatua de la Libertad. La isla, cedida por el gobierno federal al Estado y la ciudad de Nueva York en 2003 al precio de un dólar, queda al fin en manos de esta última; por 260 millones ese peñón yacente al costado del bajo Manhattan revivirá como puerto para niños y turistas, como un barco mental que navegue contra los vientos que azotan desde el Atlántico.
Primero holandesa y luego inglesa, la isla fue comprada a los indios Manahata por un puñado de nueces. Bastión durante la Guerra de Independencia y la Guerra Civil, su destino estuvo asociado a la Marina, con fortines para los soldaditos que embarcaban rumbo al teatro de la muerte en Europa, en el 14 y también durante la lucha contra el fascismo.
Desde los sesenta perteneció a la Guardia Nacional, que mantenía acantonados más de 3.000 empleados. A mediados de los noventa fue abandonada. Nadie quería ya aquel islote con muros del XIX, flipado por los vendavales, que sirvió a Reagan para encender los reflectores durante los actos del cumpleaños de la Estatua, hermano pobre de la isla Ellis, a la que acudían los apátridas del mundo con su hatillo de utopías dispuestos a renacer en América.
El plan de Adriaan Geuze, arquitecto paisajista holandés del estudio West 8, reinventa el esqueleto del peñón con magníficos parques y colinas fabricadas con las piedras de los barracones. Es fascinante e hiperbólico, quizá el más audaz que se haya planteado en décadas. Sobresalen las afiladas gargantas, apuntadas hacia los lugares sagrados de Nueva York, el paseo junto al agua y el promontorio con perspectiva de 360º, desde el que asomarse a la violencia de los rascacielos del Downtown, la silueta de Brooklyn o la entrada del océano. Se trata de un plan imaginativo, solvente, hermoso y delicado, con esa pizca extra de monumentalidad fundido a fuego en el carácter de Nueva York.
Aunque en los últimos años se habían construido algunas instalaciones, y aunque sólo en 2009 la visitaron más de doscientas mil personas durante el verano, cuando permanece abierta, la isla apenas está habitada un puñado de artistas, que ejercen siempre el papel de pioneros que hubieran sustituido las caravanas, goletas de la llanura, por caballetes.

Governors Island Alliance



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