lunes, 8 de marzo de 2010

África | ocholeguas.com | Djenné, la joya de barro « ArquitecturaS


"Este pequeño universo de adobe situado en una isla del delta interior del río Níger es uno de los más formidables ejemplos de la arquitectura sudanesa y de la forma de vida del África subsahariana

Gerardo Olivares"

Alcanzar Djenné supone un viaje largo y fatigoso entre nubes de polvo, caminos bacheados y temperaturas extremas. Pero cuando uno por fin se adentra en las estrechas callejuelas que conducen hasta la plaza de la Gran Mezquita, siente que ha entrado en el corazón del África más profunda y genuina, donde la vida de sus gentes apenas ha cambiado desde los tiempos de las caravanas cargadas de oro, esclavos y marfil. Al menos esa fue la impresión que tuve hace 16 años cuando la visité por primera vez. Me pareció un lugar fascinante y lleno de encanto, impregnado de esa atmósfera tan peculiar que rodea a ciudades míticas como Tombuctú o Tamanrasset, y que un día fueron importantes y prósperos centros comerciales en la ruta de las caravanas.
QUE DJENNE PERDURE
Todos los años, los habitantes de la ciudad maliense de Djenné remozan su gran mezquita de adobe. Esta “fiesta del enlucido” comienza al amanecer cuando termina el Ramadán.

Djenné, la ciudad de arcilla

Se alza en medio del desierto con majestuosidad, pero como formando parte de él. Y de hecho lo es. En material y en color y, por qué no, en forma, la ciudad de Djenné y su maravillosa mezquita se alzan en armonía con la naturaleza que las rodea. El poblado puede considerarse el más hermoso de Mali y allí, todas las construcciones se encuentran realizadas con una mezcla de paja, arcilla y aceite, denominada banco. Si bien las edificaciones destinadas a viviendas son humildes eso hace que la construcción religiosa se destaque más que ninguna otra.